Vive espantosa miseria empleada del Ayuntamiento



Johny González
Coatzacoalcos.- México, donde más de la mitad de la población vive en la pobreza, ha sido el epicentro del brote de una nueva variedad de influenza que cobró la vida a 42 personas, infectó a cientos en este país y se extendió a otras 23 naciones.

Las propias autoridades reconocen que la pobreza es un factor importante en la diseminación de la influenza debido al hacinamiento, y la falta de agua y jabón. Y no vamos tan lejos, en la ciudad de Coatzacoalcos no nos salvamos de este mal que es la pobreza, tal es el caso de Doña Ofelia, quien trabaja como transitoria en el ayuntamiento y el sueldo que gana apenas le alcanza para comer.

La señora Ofelia posee una vivienda (si a eso se le puede llamar vivienda) en pésimas condiciones, sin agua, sin luz eléctrica, y respecto a este servicio dice: “un vecino es el que nos da luz, y nosotros le damos para su refresco, lamentablemente nos da el servicio cuando se le pega la gana y, él está robando luz porque se conectó de un poste cercano”.

Su casa está construida de retazos de láminas de zinc viejas y oxidadas, de anuncios espectaculares rotos, que realmente son los que son los restos que quedan cuando los llamados “nortes” los tiran y como techo sólo tiene una sábana y una pequeña lona, una mesa y su cama y algunas sillas son también parte de su casa.

Doña Ofelia tiene que padecer las inclemencias del tiempo, sobre todo cuando el norte levanta la arena, la temporada de frío y las lluvias que ya están próximas, y hasta animales rastreros que buscan lugares donde esconderse y anidarse, y nada mejor que su casa.

Doña Ofelia que vive sola, ya a veces le dejan a cuidar a su nieta. Y que debido a su extrema pobreza ha tenido que sufrir muchos males, desde violencia por parte de algunos ex maridos, quienes abusaban de ella quitándole todo el dinero que con mucho esfuerzo y trabajo se ganaba.

Y respecto a su opinión acerca de la influenza, doña Ofelia nos dijo que si es algo muy feo que está pasando nuestro país, pero que ella no se preocupa, puesto que dice que casi no tiene contacto con personas, sólo en su trabajo, pero ellos mantienen una buena higiene.

También comenta que toma sus precauciones, porque dice que no está para enfermarse con este tiempo en que no sólo estamos sufriendo una crisis sanitaria, sino económica que si le ha afectado mucho.En medio de su desgracia, doña Ofelia no se da cuenta que está abandonada por la sociedad, por la empresa para la que trabaja, no sabe que hay instituciones que pudieran ayudarla, sin futuro…

Aunque no somos el país más pobre del mundo si tenemos familias que viven en extrema pobreza y en condiciones sanitarias deplorables.

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