¿Por qué reir y por qué ahora?

Claudio Rico Especial para BBC Mundo

A veces nos preguntamos: ¿de qué nos reímos? La respuesta es fácil, nos reímos para no llorar. Imagínense con todo lo que sucede a diario en cada uno de nuestros países, si no tuviéramos el refugio del humor... el servicio de atención al suicida sería el organismo con el mayor "call center" del mundo.

El humor es la actitud que nos permite sobrellevar todas nuestras miserias, que son las mías, las tuyas, las de todos.

Dije "miseria", y esa es una palabra universal... y con ella también hacemos humor. Yo visité un país donde era tal la miseria que el niño le decía a su madre: ¡mamá, quiero caca! Y la madre le contestaba: ¡pues no hay!

Y para miseria, la de las pensiones de los viejitos, igualmente magras en todos nuestros países comparadas con las de los países desarrollados. Al lado de mi casa vive un abuelo que me dice que, a este paso, la comida en vez de comprarla va a tener que alquilarla. Y hasta tuvo que vender su bicicleta, porque no la podía mantener...

Ahora, si se trata de reír para no llorar, yo no sé que está peor, si la economía o la seguridad. Es tanta la inseguridad que, en muchos de nuestros países, los ladrones salen a robar de día... porque de noche les da miedo.

A reírnos del poder
Otro gran generador de humor es el poder. Hay gente que por llegar al poder haría cualquier cosa... yo conozco políticos, por ejemplo, que nos han enseñado cuál es la diferencia entre las promesas electorales y la mentira: que la mentira, a veces, se cumple.

En toda la región el humor político dice presente. Y no es casual: la realidad latinoamericana nos llena de personajes pintorescos la escena.

¿Se ríen para no llorar? Si bien los giros idiomáticos y las diferentes formas de hablar son la materia prima de un gran número de chistes y situaciones cómicas, hay sin duda un humor que es universal en el continente, y me atrevería a decir en todo el mundo, y que es el humor político.
Aquí podemos encontrar palabras que son universales: corrupción, crisis, sobornos... y sigue la lista.






Decimos que, si aparece la palabra coima o soborno, hay una oración bimembre: siempre hay dos partes o miembros. Pero una vez hecho el pago del soborno, la oración se convierte en unimembre: los predicados quedan, al que no encontrás nunca más es al "sujeto"... al sujeto que se llevó la coima.




En algunos casos, este tipo de cuestiones me recuerdan a mi época de estudiante. No porque haya sobornado a mi maestra llevándole una manzana - con el hambre que pasan los maestros en la Argentina, con la manzana no haces nada: por lo menos les tenés que llevar dos kilos de asado...

Análisis gramatical de la "coima"
Me recuerdan, en realidad, a mis clases de gramática La palabra "coima" o "soborno" la podemos definir como sinónimos, pero también podemos afirmar que son parónimos. ¿Qué cómo es posible? Nos lo explica un análisis sintáctico, como el que hacíamos en el colegio.

Decimos que, si aparece la palabra coima, hay una oración bimembre: siempre hay dos partes o miembros. Pero una vez hecho el pago del soborno, la oración se convierte en unimembre: los predicados quedan, al que no encontrás nunca más es al "sujeto"... al sujeto que se llevó la coima.

En materia del quehacer político nosotros tuvimos un presidente al que le decían arbolito de Navidad pobre, porque no tenía ni bolas ni luces.

Y pregunto ¿en qué se diferencia Perú de Argentina? En que en Perú tienen al inca de la paz... y nosotros tuvimos al inca-paz.

Fíjense que tan parecidos somos en la región, que en los chistes sólo hay que cambiar el nombre del país o los protagonistas, y el chiste funciona de maravillas.
Mientras tanto, no dejen de reír, amigos. Un abrazo.

PD: Si alguien se sintió ofendido por los dichos aquí expuestos, les pido que me llamen, que con un 10% lo podemos arreglar...

PD 2: Recuerden que nosotros, los humoristas, somos los que les hacemos el chiste, y los políticos son los que les hacen el "cuento".

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajaja ¡Muy bueno!