Así nos ven en España


En el epicentro del virus
Los canarios residentes en México cuentan cómo se enfrentan a la gripe porcina en un país donde la sanidad no está al alcance de todos y las creencias mitológicas continúan marcando los designios de la población

Este es un artículo publicado en el diario por internet llamado La Provincia y se edita en Palma de Mallorca, España. Aqui se refleja la forma como nos ven en el mundo, como un país corrupto y con instituciones de salud que no funcionan; pero, usted tiene la mejor opinión




MIGUEL F. AYALA México está volviendo loco al mundo entero, como en una especie de venganza universal de sus dioses mayas.

El caótico y corrupto país donde muchísimos políticos cobran del narcotráfico y el 90% de la policía es sospechosa de ello, con una tasa de pobreza del 17% y los hospitales más parecidos a las antiguas casas de socorro, no tardará en relatar en un narcocorrido, utilizando el humor más negro posible, lo que está sucediendo desde la pasada semana en el Caribe.

Nadie sabe, ni siquiera los canarios que residen en el país, qué grado de peligrosidad tiene el brote de gripe porcina -ahora llamada nueva gripe- originado en el estado de Veracruz y propagada a cuatro continentes -el viernes llegó a Asia-.

Mientras en España los medios de comunicación hablan de pandemia por indicaciones de la OMS y se investigan los primeros casos en Canarias, Suni Marrero, grancanaria y gerente de una empresa constructora en México, cuenta que el viernes "las playas estaban llenas de mexicanos sin mascarillas", y Aday Cabrera Mayor, un estudiante de Arquitectura en Guadalajara, explica con preocupación: "En la embajada de España" en su ciudad "me han dicho que no hay ni mascarillas ni vacunas porque hay crisis".

A todas éstas, las mascarillas se han agotado y las que quedan se venden en el prolífero mercado negro a 200 pesos cuando el sueldo medio está entre 500 y 900.

Ni encomendándose a Ixchel, la diosa maya de la medicina junto a Itzamná, va a ser fácil poner fin al ¿serio? problema.

La impresión que se tiene cuando hablas estos días pasados con los canarios residentes en México es que viven en otro planeta distinto al nuestro. Es más, también parece que los ciudadanos españoles vivimos en otro mundo distinto al que retratan a diario los medios de comunicación.

Cuando las primeras páginas de la prensa y los telediarios reflejan una situación casi apocalíptica, los aeropuertos españoles como Barajas o El Prat se encuentran en relativa tranquilidad y no hay ninguna víctima mortal. En Barajas, por ejemplo, el jueves eran cuatro o cinco entre muchísimos miles de usuarios los que llevaban puestas las mascarillas, cuestionadas también porque resulta que no son tan efectivas contra el virus como se pensaba.

Y el productor teatral Israel Reyes relataba con humor el jueves como "un grupo de viajeros procedentes de Gran Canaria" llegaban a El Prat "y sacaban divinas las mascarillas como si se tratase de un complemento más". Vamos, lo que se dice ir a la moda.

Aday Cabrera ya no sabe qué hacer. Asegura que las mascarillas, objeto de lujo allí, que poseen él y sus diez compañeros canarios residentes en Guadalajara las obtuvieron "a través de un amigo mexicano porque se agotaron. Su tía compró en exceso y nos las regaló". Suni y su pareja, Gabriel Elso Arocha, vecino de Las Rehoyas, las utilizan incluso para ir a la oficina, en Veracruz, estado donde se originó el virus de la gripe, "concretamente en una granja de cerdos en Perote, aquí al lado de donde vivimos", cuenta la joven. "No sabemos qué hacer", añade.

Todos están encerrados en casa y reconocen que las calles de las grandes ciudades están desiertas pero les llama la atención "que eso no pase en las aldeas próximas donde la vida sigue siendo igual que antes", con venta de comida en la calle y terrazas, plazas y playas repletas de público.

REPORTERA EN MÉXICO. A Suni, que ha accedido a fotografiar para LA PROVINCIA su día a día en Veracruz -imágenes de la derecha y la portada del Dominical-, le llaman la atención muchas cosas "pero sobre todo que los policías tuvieran mascarillas hace más de 10 días y que hasta hoy la gente que pide por la calle no las utilice ni les obliguen a ello". La otra gran duda de los consultados y el resto de la comunidad internacional es cuándo conocieron las autoridades sanitarias mexicanas el brote de gripe y por qué retrasaron su anuncio.

Este tema es muy serio porque, por ejemplo, Barack Obama visitó Ciudad de México hace quince días y ha fallecido el guía que le acompañó durante su visita al Museo Nacional víctima de la gripe. Sarkozy ya ha pedido que se cancelen los vuelos con México pero o el peligro del virus no es tan grande o el daño a la economía mexicana debe ser tan severo -vive sobre todo del turismo- que no le han hecho caso. Y luego está lo de Egipto, donde han decidido sacrificar a toda la cabaña porcina, de alrededor de 300.000 piezas, por miedo a los contagios, algo razonable si no fuera aquél un país musulmán -y por tanto no consume casi cerdo-. Es todo tan surrealista que Aday Cabrera dice que "en la embajada de España en Guadalajara el lunes se rieron de nosotros por llevar la mascarilla puesta".

Ante toda esa vorágine de datos, para algunos estudiantes que se encuentran en México la situación es tan compleja que reprochan la información que les llega de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria "porque si es tan peligroso todo, que nos saquen a todos de aquí, pero parece que o no lo saben o no pueden hacer nada", asegura uno de los afectados. A Cabrera Mayor le preocupa también el tema de los estudios: "Estoy aquí para terminar mis estudios y si me voy perdería un curso. Desde la ULPGC pues nada, no dicen nada. Dicen que los asuntos de los créditos ya se solucionarán, pero que no pueden confirmar nada. ¿Por qué cree que no me he vuelto ya? Porque también priman los estudios y no puedo permitirme el lujo de perder un año. Nadie me aporta una solución coherente como para poderme ir", se queja el estudiante de Arquitectura.

Ese asunto, no obstante, ha sido aclarado por la ULPGC, para tranquilidad de los jóvenes. Han acordado que a los alumnos que tengan que volver de México por motivo de la epidemia se les contabilizarán los créditos.

FALTA DE INFORMACIÓN. Otro consultado, también uno de los 30 estudiantes de la ULPGC que se encuentran en México tras regresar el viernes a España cinco de ellos, se sentía molesto con la información que reciben. "En la página de la Universidad dicen que han tenido continuo contacto y llamadas con nosotros. Pues no. La mayor atención la recibimos ayer martes porque los e-mail del lunes eran de chiste. Sobre todo uno que decía: no nos hemos podido poner en contacto antes con ustedes porque era fin de semana y hay desfase horario".

Suni Marrero también cuenta que en la embajada de España en Guadalajara vivió un momento sorprendente: "Llegué y le dije a la funcionaria que por favor me apuntara en la lista de residentes, porque no me había apuntado, aunque de todas formas me tienen que prestar el servicio y me dice que le dé mi pasaporte, que lo tiene que mandar a México DF para verificarlo y que me tardará un mes. ¡Querían dejarme sin pasaporte! Como las administraciones están cerradas, me dijo, claro, va más lento todo. Por supuestííísimo que no lo dejé allí. Me cuenta entonces la funcionaria que eso es un consulado honorario de Veracruz, y que debo ir a preguntar al de Guadalajara, Monterrey o México DF, que están a la otra punta del país". Además, esta joven conoce por sus conversaciones con Alejandro y Alejandro, otros dos canarios residentes en Guadalajara, que allí tampoco facilita nada la embajada. "Era como de broma todo", reconocen.
También les ha dolido a algunos de los chicos canarios que están viviendo esta pesadilla en la cuna del virus los comentarios que en los diarios digitales canarios colocan los lectores. "Te quedas echo polvo cundo lees que la gente dice que no nos dejen volver a casa porque estaremos infectados, que nos dejen aquí, en México. La verdad es que es un palo", dice Cabrera. "Ya sé que no van a dejarnos aquí", añade, "pero desmoraliza un poco".

Así, la venganza mexicana se consuma poco a poco. La reconquista llega en forma de virus y aquí, a Canarias, se materializará en las 300.000 mascarillas que llegarán esta semana a los hospitales grancanarios. La diosa maya Ixchel, donde quiera que esté, debe estar partiéndose de risa mientras el resto del mundo entona con mejor o peor afinación un estribillo del mítico grupo mexicano Molotov: "¡Viva México, cabrones!"

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