REfinería en Tula: ¿La mejor decisión?

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José Emilio Lobato Corrigeux

Aun quedan en el recuerdo de los veracruzanos las declaraciones del Director General de Petroleos Mexicanos Jesús Reyes Heroles cuando anunció el 11 de julio del 2008 en la ciudad de Poza Rica ante el Gobernador Fidel Herrera Beltran que a partir del 2009 iniciarían los trabajos del proyecto Chicontepec.

En esa fecha el funcionario declaró que esta zona del norte veracruzano es considerada como la reserva petrolera mas importante de la República toda vez que cuenta con un estimado de 18 mil millones de barriles de crudo, equivalentes al 40% del total de México.

Dijo además que se estima que para el año 2015 se producirán unos 600 mil barriles diarios y antes de la conclusión del año 2008 su producción sería de alrededor de 60 mil barriles diarios, y su ejecución conllevaría un programa de desarrollo comunitario cuya mayor apuesta es impulsara los nueve municipios donde se realizan esos trabajos.

Este anuncio de inversión motivó a los habitantes de la región quienes pronto verían el beneficio de una economía detonada por el proyecto Chicontepec que entre otras cosas consistiría en generar una derrama económica anual de 20 mil millones de pesos creando 12 mil empleos directos y 40 mil indirectos.

La noticia en su momento mereció el reconocimiento del Gobernador Fidel Herrera Beltrán quien además de agradecer la decisión de Pemex y dentro del marco de cooperación entre los órdenes de gobierno federal, estatal y municipal, se articularían los ejes carreteros de la Brecha Huasteca que favorecieran a la región y el traslado del producto extraído en el canal de Chicontepec para ser llevado a refinar.

El entusiasmo era entendible pues los hechos rebelan que el futuro inmediato de Pemex depende de la restitución de reservas probadas mediante el descubrimiento de nuevos campos petroleros, hacerlos productivos en el corto plazo, desarrollar campos con reservas probables y posibles y disminuir costos de producción y descubrimiento, por lo menos es lo que la Secretaría de Energía le informó en su momento a los diputados y senadores, pero además les documentó que existen cuatro áreas de explotación petrolera donde se puede echar mano para mantener los niveles de producción actual y garantizar la seguridad energética del país en el mediano.Estas áreas son las cuencas del sureste; los campos abandonados; el desarrollo del Paleocanal de Chicontepec y finalmente la exploración en las aguas profundas del Golfo de México, las Cuencas del Sureste se localizan en zonas donde Pemex ha explotado en forma tradicional y son las aguas someras de Tabasco y Campeche aunque sus costos de producción podrían ser elevados bajo la condición de que no se contempla descubrir nuevos yacimientos de gran tamaño.

Por otra parte la reactivación de los campos abandonados ayudarían a mantener la producción petrolera por algunos años (hasta el 2021) mentras se detectan nuevos yacimientos y la producción actual del Paleocanal de Chicontepec descubierto en 1926 es de 30 mil barriles diarios y convertirlo en una cuenca le permitiría producir de 550 mil a 600 mil barriles diarios hacia el año”.

Aunque se estima que sus costos de producción serían mas elevados al promedio actual, debe considerarse que se trata de una zona poblada dedicada a la actividad agropecuaria y para alcanzar esa cifra es necesario alcanzar un ritmo de perforación de 1 mil pozos por año en la región, cantidad equivalente al 150 % del número de pozos perforados en el año 2007 en todas las cuencas del país.

Rescatemos la exposición del Gobernador Fidel Herrera Beltrán ante el Senado de la República sobre la importancia de nuestro estado en el tema petrolero y fué ilustrativo al señalar que en “nuestro territorio se localizan 5,421 pozos en producción y desarrollo y más de 5 mil pozos marginales cerrados; está ahí también el proyecto aceite terciario del golfo, las cavernas de Tuzandépetl en Ixhuatlán del Sureste; 11 de las 12 compañías plataformeras asentadas en el país; los Complejos Petroquímicos de Morelos, Pajaritos, la Cangrejera, Cosoleacaque y Escolín; la Refinería Lázaro Cárdenas en Minatitlán, en proceso de reconfiguración; instalaciones del Instituto Mexicano del Petróleo; parte muy importante de las industrias de proveeduría y construcción de infraestructura de hidrocarburos; el puerto industrial exclusivo de Pemex en Pajaritos y las instalaciones portuarias en Tuxpan y en Veracruz; hay también, en todo ello, razón.”

Expuso ante senadores y ponentes la importancia de que los campos petroleros marginales y el yacimiento Tuxpan-Chicontepec, se traduzcan en una mayor oportunidad de desarrollo económico considerando el incremento de la plataforma de producción petrolera con crudo ligero y gas, para de inmediato equilibrar posibles declinaciones en otras explotaciones; el impacto en las finanzas públicas y su efecto multiplicador en la economía; la contribución a la creación de empleos y empresas mexicanas de servicios petroleros y la oportunidad, al mismo tiempo, de celebrar contratos, en los que participaría personal jubilado de Pemex.

Señaló también que no debe soslayarse que Veracruz padece afectaciones en la vida y en la salud de nuestros habitantes, con deterioro del ambiente y de la infraestructura carretera y agropecuaria y que su propuesta, nace en los lugares donde actualmente se realizan las exploraciones y explotaciones; donde los ductos viejos y los derrames frecuentes ponen en peligro la existencia, la salud y el patrimonio familiar y donde la falta de asignaciones presupuestales causan angustia y desesperación.

El Gobernador Herrera Beltrán señaló en su momento que ante la declaración del Secretario de Hacienda, de que no existían excedentes petroleros; al extremo que estemos casi a punto de saber lo que tenemos los estados que pagar por producir petróleo y gas, en lugar de recibir lo que en justicia puede correspondernos, por los altos precios de los hidrocarburos, a todas las entidades de la república, lo que no puede aceptarse, pues información debidamente documentada acerca de los volúmenes reales y las cantidades provenientes del petróleo señalan que la declinación de la explotación de crudo contrasta con la apertura constante de nuevos pozos, en Chicontepec y en el sur del estado, como es el caso de las Choapas.

El anuncio hecho en ese momento por el Director General de Petróleos Mexicanos de invertir un promedio de 20 mil millones de pesos anuales en los próximos 3 años, se consideró una respuesta a la propuesta del Gobernador Herrera Beltrán en donde aparentemente saldrían beneficiados 9 municipios de la región de Chicontepec, sin embargo no se ha especificado si la inversión se hará bajo el esquema de abrir las nuevas empresas filiales de entidades federativas del país con Pemex o bajo el esquema que tradicionalmente se ha venido llevando a cabo.

No olvidemos que la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, favorece de manera absoluta al capital privado, por lo que quienes que podrían verse beneficiados son otros actores que nada tienen que ver con la región donde se hará la inversión, que muchas veces destruyen el entorno, dejan deudas sin saldar, cobran facturaciones importantes y las ganancias se las llevan a otro lado menos donde se encuentra la gente que padece y que se ve afectada por la paraestatal y por la insensibilidad de no pocos de sus funcionarios.Gracias a esta soberbia e insensibilidad, el monto estimado por daños causados a los veracruzanos es de 10 mil millones de pesos y que si bien se han ha resarcido algunos daños ambientales ocasionados por accidentes en sus instalaciones, la remediación no ha sido suficiente.

No olvidemos que en Veracruz que hay zonas donde hubo derrames de hidrocarburo y contaminación al ambiente en las que la paraestatal no ha cumplido por completo su responsabilidad de remediar los daños e indemnizar a los afectados.

Entre los lugares dañados están los humedales del sur, la Laguna de Tamiahua, Nanchital, Álamo, Poza Rica, Tamiahua, Cerro Azul, Agua Dulce, Santiago Tuxtla, Coatzacoalcos, Minatitlán, Río Blanco y Omealca y que la mayoría de los problemas causados por derrames de combustible han sido provocados por la perforación clandestina de ductos que Pemex no ha atendido debidamente, que impactan al ambiente, que continúan los accidentes, y que se necesita que Pemex cambie su estructura, que dé mantenimiento a sus ductos o de lo contrario Veracruz seguirá padeciendo estos riesgosAunque los derrames de carburantes por tomas clandestinas son atendidos, lo grave es que no hay hasta ahora aportaciones para reducir el pasivo histórico de Pemex con Veracruz, en materia de daños sociales y ambientales que alcanza cantidades cercanas a 10 mil millones de pesos y, pese a que hubo un acuerdo en 2005 a partir de un derrame en Nanchital, donde la paraestatal invirtió en la remediación, no han canalizado recursos para atender daños en los humedales del sur ni en la laguna de Tamiahua”.

Pese a estas consideraciones, técnicas, históricas y circunstanciales que demuestran la factibilidad de construir una refinería en Tuxpan, Veracruz, ya que siendo una región muy cercana a las áreas de explotación y extracción de crudo, lo convierte en un proyecto altamente rentable, pues reduciría costos de transporte y almacenamiento, la decisión fue tomada desde el centro del país, con una naturaleza política y evidenciando algunos intereses de índole económico.

Para muchos trabajadores petroleros veracruzanos es muy claro que la Refinería de Tula fue construída por trabajadores, de Minatitlan, Poza Rica y Ciudad Madero y de la desaparecida Refinería de Atzcapotzalco, esta última cerrada por Carlos Salinas de Gortari por una aparente decisión anticontaminante para convencer a los empresarios del Valle de México que modernizaran sus instalaciones para hacerlas menos contaminantes, pero en realidad era por su incosteabilidad.

El desmantelamiento costó 600 millones de dólares y gran parte de los trabajos fueron realizados por la empresa 18 de marzo propiedad aparente de Víctor Guzmán García, hijo del entonces resucitado dirigente petrolero Sebastián Guzmán Cabrera, a quien le correspondió llevar el procerso del despido de mas de 50 mil trabajadores petroleros a nivel nacional y cuya experiencia podría rescatarse en la construcción de la nueva refinería.

Lo curioso es que esta nueva Refinería de Tula en caso de construírse se alimentaría de materia prima transportada desde el Golfo de México, elevando costos también por almacenamiento pues tendrán que construirse una buena cantidad de tanques para este propósito, lo que nos lleva a pensar en 3 cosas importantes:La primera es la casi nula participación de la dirigencia nacional petrolera en el debate de la reforma energética y en emitir su opinión sobre donde sería mes conveniente para el país construir la nueva refinería, pese a que fueron convocados a participar varios gobernadores; la segunda es que la sede de la nueva refinería corresponde a la Sección 35 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana a la que pertenece precisamente su dirigente nacional Carlos Romero Deschamps y la tercera es finalmente el negocio que representa la transportación y el almacenamiento del crudo, negocio en el que estaba bastante involucrada la familia del desaparecido ex Secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño.

Y cabe la pregunta, ¿la decisión para la construcción de la nueva refinería fue técnica, política o económica?

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