Los dos México

El súbito aumento de precio en los productos de la canasta básica pegó duro en el ánimo de los mexicanos; o por lo menos en esta parte del territorio nacional.
Para muchos consumidores, pagar a 22 pesos el kilo de frijol es excesivo y regresar a casa con menos productos con la misma cantidad de dinero que se le dedica a la despensa, es un golpe que será muy difícil de asimilar para los ciudadanos asalariados.

Y, según comentan los expertos, es sólo el comienzo de una súper crisis.
En este contexto, hay dos hechos que suenan a burla para la ciudadanía: Uno la enorme cantidad de dinero que el IFE entregará a los partidos políticos para que puedan hacer su campaña digna durante el proceso electoral del año que viene.
Y es que para el trabajador este gasto es como tirar el dinero a la basura, pues luego de las elecciones, luego de las impugnaciones, luego de las marchas de protesta por el supuesto fraude electoral, todo vuelva a la normalidad. Es decir todo vuelve a ser igual que siempre. Nada cambia para las grandes masas de ciudadanos que salen a votar para ungir nuevos diputados, alcaldes, gobernadores o Presidente de la República.

La otra burla que resiente el ciudadano trabajador, es la actitud del presidente de la República, Felipe Calderón, durante sus declaraciones en el Foro económico Mundial en Davos, Suiza, en el sentido de afirmar que México es un paraíso para los inversionistas extranjeros, que en medio de esta crisis, nuestro país representa un mundo de oportunidades y que es falso que en México la violencia esté dominando a la sociedad.

Tal vez sea verdad, pero en los oídos del ciudadano común, esas palabras confunden, porque la realidad que se vive es diferente. Aquí los inversionistas mexicanos deben pasar mil peripecias antes de poder echar a andar un negocio. La maraña de trámites a realizar en muchas dependencias de gobierno hacen pesada la labor y al final de cuentas no hay suficientes incentivos fiscales para la inversión local, para la creación de empleos y para promover el autoempleo.

Al parecer en México existen dos realidades diametralmente opuestas. Una la que proclama el gobierno en todas sus instancias, en la que todo está bien, el país es un paraíso para invertir, no hay tanta violencia, los diputados pueden subirse el salario cuando lo deseen y hasta donde se les pegue la gana y la otra realidad es la de los mexicanos que viven de sus trabajos, los que resienten el alza de los precios en los alimentos y otros insumos, los que tienen que soportar servicios públicos pésimos, como transporte, seguro social y otros, los que tiene que pagar impuestos altísimos para poder pagar los sueldazos de los que viven en el paraíso que menciona el presidente.

Ese es nuestro México.
Y así seguirá hasta que los ciudadanos lo decidan.

1 comentario:

Kenneth Ponder dijo...

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