Reprimen nueva marcha en Honduras


TEGUCIGALPA (AP) - Las autoridades reprimieron el miércoles con gases lacrimógenos y garrotazos una manifestación en apoyo al presidente derrocado de Honduras Manuel Zelaya, mientras la convulsión en Tegucigalpa crecía tras registrarse la muerte de un adolescente, saqueos a negocios y disturbios, algunos cometidos durante la vigencia de un toque de queda.



Miles de simpatizantes de Zelaya aprovecharon la suspensión por unas horas del toque de queda para mostrar el apoyo a su líder, fueron impedidos por las fuerzas de seguridad de avanzar hacia la embajada de Brasil, en donde el mandatario derrocado se encuentra refugiado desde el lunes.

Ante la imposibilidad de llegar al recinto diplomático, la marcha se encaminó al parque central en donde la policía los dispersó. En medio de los disturbios fueron atacados los ventanales de varios restaurantes de comida rápida. Al menos dos personas fueron detenidas por los incidentes, según reportes preliminares de la policía.

Entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, grupos de ciudadanos desafiaron el toque de queda vigente desde el lunes y se enfrentaron con autoridades en al menos 50 lugares distintos, en incidentes que dejaron al menos un muerto y 113 detenidos, se informó oficialmente.

El vocero del ministerio de Seguridad de facto, Orlin Cerrato, acusó a los protagonistas de los desórdenes de ser partidarios de Zelaya a quienes atribuyó actos de vandalismo y saqueos.

El Pedregal, uno de los barrios donde hubo saqueos, en el sur de la ciudad, lucía como una zona de guerra con barricadas que impedían el tránsito y donde los periodistas solo pudieron ingresar en grupo.

Allí, cientos de personas arrasaron entre la noche del martes y la madrugada del miércoles dos supermercados, una venta de electrodomésticos, una sucursal bancaria y una distribuidora de teléfonos celulares.

"Esto va a seguir, nadie lo puede parar, la gente tiene hambre", dijo a la AP Alberto Arce Cabrera, un pintor de 43 años, quien justificó su participación en los saqueos porque "tengo que buscar comida para mis tres hijos".

Cerrato declaró que "hay un clima de inseguridad provocado por los simpatizantes de Zelaya, que se enfrentan a la policía con el fin de sembrar el caos y la destrucción especialmente en la capital y que ignoran el toque de queda prevaleciente en el país".

Informó que un adolescente herido de bala la noche del martes, murió después en un hospital público. Otras dos mujeres llegaron en la noche del martes heridas de bala al Hospital Escuela, el principal del país.

Zelaya, derrocado el 28 de junio, denunció que el gobierno de facto está "bombardeando (la embajada brasileña) con químicos y con señales electrónicas de alta frecuencia que nos están afectando la salud a todos". Dijo que dentro del recinto hay unas 100 personas, después que más de 160 optaron por salir el día previo.

En la víspera "decían que iban a asaltarnos en la embajada y que iban a declarar un suicidio de mi parte. Yo denuncio ante la comunidad internacional que José Manuel Zelaya Rosales no se está suicidando", añadió el mandatario derrocado en una entrevista telefónica con la televisora por cable argentina Todo Noticias.

El ministro de Información de facto, René Zepeda, rechazó que el gobierno lance químicos contra la embajada brasileña y dijo que el "sonido estridente" lo utilizó la policía únicamente el martes para desalojar a los simpatizantes de Zelaya de los alrededores del edificio diplomático. El gobierno de facto ha negado que intente asaltar el lugar.

Uno de los seguidores de Zelaya que permanece en la embajada, el agrónomo Gerardo Valladares de 50 años, dijo a la AP que "tenemos agua y comida, pero no en abundancia.
Comemos poco los tres tiempos al día raciones caseras de arroz, frijoles y huevos, todo en platos y cubiertos de plástico". Ayer se observó a personal de Naciones Unidas y de organizaciones de derechos humanos entregando alimentos en el recinto.

Valladares dijo que desde el lunes no se ha mudado ropa, bañado ni cepillado los dientes.

El líder de la Resistencia contra el Golpe de Estado, Juan Barahona, declaró que "todo lo que ocurre en nuestro país lo ha causado la represión desatada por (el presidente de facto Roberto) Micheletti en contra de la democracia".

El gobierno de facto suspendió el miércoles el toque de queda hasta las 4 de la tarde. Miles aprovecharon para salir y se observaron largas filas en gasolineras y otros comercios. "Esto está bastante caótico, estamos desesperados por esta situación", dijo a la AP Edie Eguigure, un comerciante de 47 años que hacía cola para comprar queso.

El ministro de Economía de facto, Benjamín Membreño, llamó a la calma y aseguró que "hay alimentos para dos semanas en Tegucigalpa.

Las autoridades mantienen cerrados los cuatro aeropuertos internacionales del país.

En Washington, al hablar sobre la situación en Honduras, el vocero del departamento de Estado, Ian Kelly, dijo en rueda de prensa que el gobierno estadounidense jugó un papel en lograr restablecer la electricidad y el agua que habían sido cortados en la sede diplomática brasileña.

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