Lo mal del gordito de oro

Samuel Pérez García
Que mal se ve el gordito de oro. semiinclinado en la foto, con una niña que recibe la roja mochila.
Mal se ve el gordito de oro, con la cara rígida, los cachetes colgándoles, sin alegría, como si pensara de que ahora a lo mejor se le haga de vivir del presupuesto pùblico, pero bien sabe el gordito, que la pelea por un espacio político en la cámara de Diputados o en el municipio está todavía verde, sobre todo cuando proviene de alguien que ha perdido su oportunidad.

Por eso quizá, piensa, se dice a sí mismo, si ni con las mochilas gano, ya me llevó la chingada.

Qué mal se ve el gordito regalando mochilas baratas a niños humildes, que frente al mal regalo, ofrecen una sonrisa sincera, frente a un gordito que no lo es, y que pide votos a cambio del regalito.

Qué mal se ve el gordito Juan de Dios Sáncehez Abreu, con sus ciento veinte kilos de peso, haciendo un esfuerzo para sostenerse y así salir en la foto.

Qué mal se ve este líder del PRI en Coatzacoalcos, al obsequiar las mochilas de veinte pesos a los niños marginados, mientras él acepta gustoso la foto en una cámara que registra la desolación, el sobrepeso, el recuerdo de una derrota y lo negro del futuro.

Dadivoso el gordito con los niños, pero ¿de que partida presupuestal habrá salido el dinero para comprar mil mochilas y hacer labor proselitista por anticipado en la inminente campaña por la gubernatura y el poder municipal?

¿Para quién trabaja el gordito: para Roberto Chagra y Mili, para Marcos Theurel, para Gonzalo Guízar, para quién? Yo no lo sé de cierto, sólo lo supongo.

No hay comentarios: